jueves, 30 de octubre de 2008

Anónimo

El infame estar, no estando apoderándose de mi espíritu, energías drenadas de lo profundo de la existencia, yaciendo en un lecho de tedio y desidia, ¡despierta! se siente a lo lejos, pero un bullicio acalla la llamada y se pierde en el largo trayecto hacia la luz.
Luego, en un día de primavera, un rayo de luz atraviesa la espesura de la rutina, se escucha un rumor de emociones olvidadas, sensaciones pristinas, orginales. El origen, inverosímil, la Biblioteca de Nag Hammadi, el Evangelio de Santo Tomás, aprócifo. Un raconto, un nombre borroso sobre un papel cafesoso, de un libro polvoriento. Picco dela Mirandola, sentado en la sala frente al fuego escuchando atentamente a un niño con mirada penetrante y modo anti social, Miguel Angel. Leonardo a su diestra, en la butaca principal, la Academia Platónica reunida. Y un intruso, en una esquina desimulado por las sombras, escuchando, violentando su intimidad. Al final, un concepto, Sincretismo. Comienzo; Evangelios Canónicos, Psicología Transpersonal, Budismo, Nag Hammadi, Naturaleza, Nietzsche, Pitis Sophia, Bardo-Thodol, mi-yo...

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