miércoles, 6 de junio de 2007

La vida se ha convertido en una carrera. En una carrera en contra del tiempo, de los demás y en contra de uno mismo. A pesar, de todos los adelantos que podemos observar, pareciera que nuestras vidas cada vez tienen menos sentido. Esto no es un mero decir; las cifras de la organización mundial de la salud, estiman que cada día se llevan a cabo diez mil intentos de suicidios, de los cuales el diez por ciento se consuman. Además existen otros factores a considerar, los niveles de estrés en nuestra sociedad moderna se han incrementado de forma alarmante; la Agencia Europea de seguridad y salud en el trabajo considera que 41,2 millones de personas sufren de estrés laboral en Europa. Además, las recetas en las cuales se prescriben medicamentos derivados de la Fluoxetina y el Diazepam también han aumentado considerablemente. Es claro entonces, de que algo está pasando con nuestra forma de vivir contemporánea. El ser humano, es un ente que posee dos dimensiones, una temporal y otra atemporal y aunque ambas se encuentran en estrecha relación, hoy en día parecieran estar separadas, incluso antagónicas. La primera, tiene relación con el presente y con lo efímero, es decir, el cuerpo. La segunda, con lo inmaterial, lo perdurable y lo inmanente, es decir, el alma. Según esto podemos definir al hombre, como un ente, con facultades, en el cual se deposita el alma y que por este acto, recibe la vida. El cuerpo realiza su función, que es la de otorgar resguardo y como recipiente para que el alma pueda evolucionar durante el transcurso de nuestras vidas temporales hasta lograr un estado de satori o de, eterna salvación, en la cual ya no necesitaría descender al mundo humano. El hombre mediante sus cualidades, es suficientemente apto para conectarse con el alma en curso que lo está poseyendo y de este modo lograr una complementación que le ayudará a trascender de mejor forma. Esto último sería el fin que tienen nuestras vidas. No es, el lograr riquezas materiales, tampoco el de subir en la pirámide social, como tampoco derrotar a mi compañero de trabajo ni de estudios, ni vivir estresados ni en depresión. Es el de tratar de evolucionar como ser humano para lograr un armonía y paz entre mi ser interior y mi entorno. Sólo así se puede llegar a ser hombre de forma completa. Sino sólo se sentirá ese sentimiento de vacío que acarrean la acumulación, indiscriminada, de objetos y poder. Algunos aspectos en los cuales se puede observar la decadencia y el porqué del rumbo que toma la sociedad son los siguientes:
1) La sociedad postmoderna, es definida en innumerables corrientes como una sociedad del consumo, en donde, lo primordial radica en la acumulación, “uno es más, porque tiene más cosas”, ésta frase resume mi punto. Nos centramos en las metas materiales, en conseguir compulsivamente el último producto que salió a la venta. Las metas materiales son más fáciles de conseguir, y no nos damos cuenta de que son superficiales y que no representan nuestra verdadera naturaleza. Nos dejamos arrastrar por los cánones consumistas y terminamos valorando más a una persona que tiene un auto último modelo que a la persona que duerme en la calle. Según Baudillard en la sociedad del consumo se puede observar como los objetos adquieren un “valor de cambio” es decir, los individuos crean su estatus mediante la posesión de ciertos objetos, donde la finalidad está lejos de su funcionalidad y es paralela con su prestigio.

2) En segundo lugar, están los incentivos sociales. La competencia, concepto sobrevalorado por los economistas de todo el mundo, sin embargo, tiene como resultado una visión individualista en la que las personas que están junto a ti, se perciben como posibles amenazas y como obstáculos para mi propia realización. Bajo este punto de vista, las personas se ven como herramientas que puedo utilizar, un ejemplo claro de esto; son las personas que se acercan a uno simplemente porque te necesitan, muchas veces, ni siquiera preguntan cómo se encuentra uno, sino que se limitan a pedir favores. Es decir, relaciones interpersonales superficiales y pobres.
Un concepto surgido de las sociedades modernas, es el mall; El mall, es un lugar impersonal en donde se producen intercambios de poder, poder que se refleja en el uso del dinero. Además estos sitios son centros de imposición de formas de ser, antros en los cuales se establece lo que es y será aceptado socialmente.

3) Otro aspecto importante es que estamos enfocados en el corto plazo. Esto se puede observar en la tasa de cambio de los bienes, por ejemplo, si una cosa se rompe o funciona inadecuadamente, tendemos a prescindir de ellas. Si un pantalón se rompe, lo botamos. Si un celular no tiene cámara, lo cambiamos. Si un mueble se triza, compramos uno nuevo. Cambio de temporada y se cambia la ropa como consecuencia de ésta realidad consumista se desprende la pérdida del valor meritorio de los objetos. Ésta práctica que se ha vuelto común en los últimos tiempos tiene su trascendencia a nivel espiritual; una visión cortoplacista lleva implícita una negación del tiempo. Tiempo definido tal como lo hace San Agustín, es decir, compuesto por un pasado, de experiencias que ya fueron. De un presente, que se refiere a experiencias que son y por un futuro, referido a experiencias que podrían llegar a ser. Ésta negación se manifiesta, por ejemplo, en el trato con las personas de generaciones pasadas, es impresionante observar como cientos de abuelitos son abandonados en las calles y como se ven obligados a vivir sus últimos días casi sin dignidad, pidiendo limosnas y durmiendo en hogares especiales (como la fundación Las Rosas), son vistos con frialdad económica, es decir, como miembros de la sociedad que no aportan, diferente el caso de los niños ya que ellos tienen potencial de participación, económicamente hablando un costo. Volviendo al caso de la negación del tiempo, lipovestky señala como narcisistas a los sujetos modernos, esto es debido a que el individuo se torna el protagonista indiscutido de la historia, provocando un desprendimiento de sus orígenes, La búsqueda de sentido ya no se evoca hacía el pasado sino que se intenta encontrar en el presente y para esto el sujeto intenta, mediante todos sus esfuerzos, conservar el presente sin alteraciones. Sin embargo, este modelo de vida tiene una seria inexpugnable limitante, la muerte.
4) Por último, quisiera mencionar a los principales gestores de lo anteriormente señalado, tales son; los medios de comunicación masivos con la capacidad que tienen para manipular masas. La globalización, debido a que como hoy en día es relativamente más fácil adquirir bienes no se valora el esfuerzo en producirlos, sino que el objeto en sí adquiere el rol fundamental que en algunos casos llega hasta convertirse como un instrumento para definir la personalidad. Y el estilo de vida capitalista, que con su máxima de eficiencia en la producción y maximizar utilidades, forman alianzas con los primeros, medios de comunicación masivos para generar la masa crítica que podrá sustentarlos. Los medios productivos a sabiendas de que las personas volverán por los bienes limitan la vida útil de estos mismos cada vez más, así se aseguran de su vigencia en el tiempo.

A pesar de todo lo anteriormente comentado, todavía no nos encontramos en un punto de no retorno. Existen innumerables caminos por los cuales podemos combatir este sistema de vida, para así no ser absorbidos por el sistema y ver cómo nuestras vidas pasan frente a nosotros sin que hagamos algo realmente productivo. Una buena iniciativa son las corrientes de reflexión orientales, las cuales nos obligan a hacer una pausa en nuestras vidas y a contemplar como a ver las cosas desde otros puntos de vista. Otra es estimular las conversaciones interpersonales e intergeneracionales, ese es un método de adquirir sabiduría ampliamente utilizado por la humanidad hasta antes de la era postmoderna. Fomentar la lectura, con lo que se invita a la reflexión y a abrir la mente, como también el debate sano de ideas. Y por último, creación de centros de expansión para desarrollar el lazo entre el individuo y la naturaleza, conexión fundamental para el entender nuestra propia naturaleza.

martes, 5 de junio de 2007


La frivolidad del mundo, apaciguará...

un caudal de vida, fulgirá...

y una belleza nueva nos deslumbrará.
( Grabado de Hokusai- "The wave").

..."Somewhere over the rainbow"...

Estaba obscuro y un hormigueo en una esquina, daba a entender,
de que no era la hora para preguntarse cuán alto puede una
mariposa volar, o si un águila puede alcanzar el sol, primaveral, y
que éste sea su alimento sin quemarla. Era suficiente, se dijo,
después de llegado el punto en donde las personas, no pueden
controlar sus sentimientos, una fuerza invisible se puede
convertir en locura y la locura en realidad...
La almohada, estaba en una posición incómoda, eso lo inquietaba,
pero bajo el peso suave, aplastante de las sábanas él nada podía
hacer para remediar su situación.
No se puede dormir tranquilo con una preocupación de esa
índole, sin embargo, un poder intangible le impedía moverse.
Fue así, como la conoció, parte de ella le evocaba imagenes del
pasado, el resto; como una flor que florece en Otoño, mientras
todo alrededor se conserva en la decadencia. Un recordatorio del invierno,
tiempo en donde la esperanza amenaza con destruir lo
establecido y el corazón late con especial sentimiento, de
sobrecogimiento, cuando la escucha golpetear y descender por la
ventana y el rostro de quien se purifica y perdona, al mismo
tiempo que la gente, como animales de zoológico, escapan de lo
único que los hace sentirse ellos.
Su estado natural.
Y así fue, como ella llamó "ven" y él, arrastrando su cobardía y
valentía accedió y sintió.
El sonido de tu piel, acariciando la mía
y el sudor de ti, deslizándose en mi.
Todo esto hace que recuerde el cómo era estár ahí.

Como el viento danzas en mi cabeza
los recuerdos parecen no olvidar
mi piel parece no olvidar...
lo sentido, la conección...
todo es vacío, nada me motiva.

En cuento al viento ¿Qué más puedo decir?
me liberó en un momento de angustía,
y su silencio me deslumbró.

Cambia el guion

Escucha el silencio de las palabras
la afirmación de la negación
el corazón, roto por un amor naciente
la venganza de una flor...
y el llanto de una cebolla.

El olor a muerte no decrece
sin importar los tributos,
los ángeles de la oscuridad, son los más felices.

Y, a pesar, de andar a pie descalzos.
el cuaderno cuadriculado, no puede contener las soluciones
ni el lenguaje de una flor, corromper
las reglas y al corazón.
Cuando lo que se tiene no se posee ni se domina.

Recostada sobre una letra
yace lo gris, lo negro
¿Qué más queda cuando las palabras
duelen y acotan?
Lo que un día caminó
ahora irradia belleza
mientras el manto, la guarda esperando... paciente
El homeaje a su liberación.

Girando sobre tú eje, te descubres en la pared
de noche, nadie escucha, nadie corre
y tú voz ahogada pidiendo perdón.
Piensas en ti, en mi
la impotencia del socorro, solo la vulnerabilidad puede decir
adiós.

Y, cuando en ocasiones brilla tú luz
sabes que muere a cada instante
alimentando las sábanas con horror
la angustia trabaja de la mano de la esperanza.
Ilusa del adiós, y la humedad y la noche y el porqué
todo se reduce al escalofrió, al vacío y a lo que no está.

Al comienzo y al final, solo quieres escapar...