martes, 5 de junio de 2007

Cambia el guion

Escucha el silencio de las palabras
la afirmación de la negación
el corazón, roto por un amor naciente
la venganza de una flor...
y el llanto de una cebolla.

El olor a muerte no decrece
sin importar los tributos,
los ángeles de la oscuridad, son los más felices.

Y, a pesar, de andar a pie descalzos.
el cuaderno cuadriculado, no puede contener las soluciones
ni el lenguaje de una flor, corromper
las reglas y al corazón.
Cuando lo que se tiene no se posee ni se domina.

Recostada sobre una letra
yace lo gris, lo negro
¿Qué más queda cuando las palabras
duelen y acotan?
Lo que un día caminó
ahora irradia belleza
mientras el manto, la guarda esperando... paciente
El homeaje a su liberación.

Girando sobre tú eje, te descubres en la pared
de noche, nadie escucha, nadie corre
y tú voz ahogada pidiendo perdón.
Piensas en ti, en mi
la impotencia del socorro, solo la vulnerabilidad puede decir
adiós.

Y, cuando en ocasiones brilla tú luz
sabes que muere a cada instante
alimentando las sábanas con horror
la angustia trabaja de la mano de la esperanza.
Ilusa del adiós, y la humedad y la noche y el porqué
todo se reduce al escalofrió, al vacío y a lo que no está.

Al comienzo y al final, solo quieres escapar...

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