Estaba obscuro y un hormigueo en una esquina, daba a entender,
de que no era la hora para preguntarse cuán alto puede una
mariposa volar, o si un águila puede alcanzar el sol, primaveral, y
que éste sea su alimento sin quemarla. Era suficiente, se dijo,
después de llegado el punto en donde las personas, no pueden
controlar sus sentimientos, una fuerza invisible se puede
convertir en locura y la locura en realidad...
La almohada, estaba en una posición incómoda, eso lo inquietaba,
pero bajo el peso suave, aplastante de las sábanas él nada podía
hacer para remediar su situación.
No se puede dormir tranquilo con una preocupación de esa
índole, sin embargo, un poder intangible le impedía moverse.
Fue así, como la conoció, parte de ella le evocaba imagenes del
pasado, el resto; como una flor que florece en Otoño, mientras
todo alrededor se conserva en la decadencia. Un recordatorio del invierno,
tiempo en donde la esperanza amenaza con destruir lo
establecido y el corazón late con especial sentimiento, de
sobrecogimiento, cuando la escucha golpetear y descender por la
ventana y el rostro de quien se purifica y perdona, al mismo
tiempo que la gente, como animales de zoológico, escapan de lo
único que los hace sentirse ellos.
Su estado natural.
Y así fue, como ella llamó "ven" y él, arrastrando su cobardía y
valentía accedió y sintió.
Abajo
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Sentimientos deslavados y reducidos, realidades paralelas que entran en
conflicto tratando una de sobrellevar el presente y la otra, empujando
desde el pas...
Hace 15 años

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