La vida se ha convertido en una carrera. En una carrera en contra del tiempo, de los demás y en contra de uno mismo. A pesar, de todos los adelantos que podemos observar, pareciera que nuestras vidas cada vez tienen menos sentido. Esto no es un mero decir; las cifras de la organización mundial de la salud, estiman que cada día se llevan a cabo diez mil intentos de suicidios, de los cuales el diez por ciento se consuman. Además existen otros factores a considerar, los niveles de estrés en nuestra sociedad moderna se han incrementado de forma alarmante; la Agencia Europea de seguridad y salud en el trabajo considera que 41,2 millones de personas sufren de estrés laboral en Europa. Además, las recetas en las cuales se prescriben medicamentos derivados de la Fluoxetina y el Diazepam también han aumentado considerablemente. Es claro entonces, de que algo está pasando con nuestra forma de vivir contemporánea. El ser humano, es un ente que posee dos dimensiones, una temporal y otra atemporal y aunque ambas se encuentran en estrecha relación, hoy en día parecieran estar separadas, incluso antagónicas. La primera, tiene relación con el presente y con lo efímero, es decir, el cuerpo. La segunda, con lo inmaterial, lo perdurable y lo inmanente, es decir, el alma. Según esto podemos definir al hombre, como un ente, con facultades, en el cual se deposita el alma y que por este acto, recibe la vida. El cuerpo realiza su función, que es la de otorgar resguardo y como recipiente para que el alma pueda evolucionar durante el transcurso de nuestras vidas temporales hasta lograr un estado de satori o de, eterna salvación, en la cual ya no necesitaría descender al mundo humano. El hombre mediante sus cualidades, es suficientemente apto para conectarse con el alma en curso que lo está poseyendo y de este modo lograr una complementación que le ayudará a trascender de mejor forma. Esto último sería el fin que tienen nuestras vidas. No es, el lograr riquezas materiales, tampoco el de subir en la pirámide social, como tampoco derrotar a mi compañero de trabajo ni de estudios, ni vivir estresados ni en depresión. Es el de tratar de evolucionar como ser humano para lograr un armonía y paz entre mi ser interior y mi entorno. Sólo así se puede llegar a ser hombre de forma completa. Sino sólo se sentirá ese sentimiento de vacío que acarrean la acumulación, indiscriminada, de objetos y poder. Algunos aspectos en los cuales se puede observar la decadencia y el porqué del rumbo que toma la sociedad son los siguientes:
1) La sociedad postmoderna, es definida en innumerables corrientes como una sociedad del consumo, en donde, lo primordial radica en la acumulación, “uno es más, porque tiene más cosas”, ésta frase resume mi punto. Nos centramos en las metas materiales, en conseguir compulsivamente el último producto que salió a la venta. Las metas materiales son más fáciles de conseguir, y no nos damos cuenta de que son superficiales y que no representan nuestra verdadera naturaleza. Nos dejamos arrastrar por los cánones consumistas y terminamos valorando más a una persona que tiene un auto último modelo que a la persona que duerme en la calle. Según Baudillard en la sociedad del consumo se puede observar como los objetos adquieren un “valor de cambio” es decir, los individuos crean su estatus mediante la posesión de ciertos objetos, donde la finalidad está lejos de su funcionalidad y es paralela con su prestigio.
2) En segundo lugar, están los incentivos sociales. La competencia, concepto sobrevalorado por los economistas de todo el mundo, sin embargo, tiene como resultado una visión individualista en la que las personas que están junto a ti, se perciben como posibles amenazas y como obstáculos para mi propia realización. Bajo este punto de vista, las personas se ven como herramientas que puedo utilizar, un ejemplo claro de esto; son las personas que se acercan a uno simplemente porque te necesitan, muchas veces, ni siquiera preguntan cómo se encuentra uno, sino que se limitan a pedir favores. Es decir, relaciones interpersonales superficiales y pobres.
Un concepto surgido de las sociedades modernas, es el mall; El mall, es un lugar impersonal en donde se producen intercambios de poder, poder que se refleja en el uso del dinero. Además estos sitios son centros de imposición de formas de ser, antros en los cuales se establece lo que es y será aceptado socialmente.
3) Otro aspecto importante es que estamos enfocados en el corto plazo. Esto se puede observar en la tasa de cambio de los bienes, por ejemplo, si una cosa se rompe o funciona inadecuadamente, tendemos a prescindir de ellas. Si un pantalón se rompe, lo botamos. Si un celular no tiene cámara, lo cambiamos. Si un mueble se triza, compramos uno nuevo. Cambio de temporada y se cambia la ropa como consecuencia de ésta realidad consumista se desprende la pérdida del valor meritorio de los objetos. Ésta práctica que se ha vuelto común en los últimos tiempos tiene su trascendencia a nivel espiritual; una visión cortoplacista lleva implícita una negación del tiempo. Tiempo definido tal como lo hace San Agustín, es decir, compuesto por un pasado, de experiencias que ya fueron. De un presente, que se refiere a experiencias que son y por un futuro, referido a experiencias que podrían llegar a ser. Ésta negación se manifiesta, por ejemplo, en el trato con las personas de generaciones pasadas, es impresionante observar como cientos de abuelitos son abandonados en las calles y como se ven obligados a vivir sus últimos días casi sin dignidad, pidiendo limosnas y durmiendo en hogares especiales (como la fundación Las Rosas), son vistos con frialdad económica, es decir, como miembros de la sociedad que no aportan, diferente el caso de los niños ya que ellos tienen potencial de participación, económicamente hablando un costo. Volviendo al caso de la negación del tiempo, lipovestky señala como narcisistas a los sujetos modernos, esto es debido a que el individuo se torna el protagonista indiscutido de la historia, provocando un desprendimiento de sus orígenes, La búsqueda de sentido ya no se evoca hacía el pasado sino que se intenta encontrar en el presente y para esto el sujeto intenta, mediante todos sus esfuerzos, conservar el presente sin alteraciones. Sin embargo, este modelo de vida tiene una seria inexpugnable limitante, la muerte.
4) Por último, quisiera mencionar a los principales gestores de lo anteriormente señalado, tales son; los medios de comunicación masivos con la capacidad que tienen para manipular masas. La globalización, debido a que como hoy en día es relativamente más fácil adquirir bienes no se valora el esfuerzo en producirlos, sino que el objeto en sí adquiere el rol fundamental que en algunos casos llega hasta convertirse como un instrumento para definir la personalidad. Y el estilo de vida capitalista, que con su máxima de eficiencia en la producción y maximizar utilidades, forman alianzas con los primeros, medios de comunicación masivos para generar la masa crítica que podrá sustentarlos. Los medios productivos a sabiendas de que las personas volverán por los bienes limitan la vida útil de estos mismos cada vez más, así se aseguran de su vigencia en el tiempo.
A pesar de todo lo anteriormente comentado, todavía no nos encontramos en un punto de no retorno. Existen innumerables caminos por los cuales podemos combatir este sistema de vida, para así no ser absorbidos por el sistema y ver cómo nuestras vidas pasan frente a nosotros sin que hagamos algo realmente productivo. Una buena iniciativa son las corrientes de reflexión orientales, las cuales nos obligan a hacer una pausa en nuestras vidas y a contemplar como a ver las cosas desde otros puntos de vista. Otra es estimular las conversaciones interpersonales e intergeneracionales, ese es un método de adquirir sabiduría ampliamente utilizado por la humanidad hasta antes de la era postmoderna. Fomentar la lectura, con lo que se invita a la reflexión y a abrir la mente, como también el debate sano de ideas. Y por último, creación de centros de expansión para desarrollar el lazo entre el individuo y la naturaleza, conexión fundamental para el entender nuestra propia naturaleza.
Abajo
-
Sentimientos deslavados y reducidos, realidades paralelas que entran en
conflicto tratando una de sobrellevar el presente y la otra, empujando
desde el pas...
Hace 15 años

1 comentario:
...y sin embargo, a pesar de la la negación del tiempo que ejerce el tren de vida de hoy en día, necesitamos de él para poder "despertar", abrir los ojos ante la vida. Pareciera que la parte temporal necesita demaciada atención, y de alimentarla como lo pide se nos desnutre el alma; la otra de gorda se muere y la pobre raquitica, la que nos hace escapar de la categoría de temporales nos deja varados en el vacío, sin la posibilidad de trascender, en la temida lejanía (ad eternum).
Pero tampoco hay que negar que nuestra temporalidad nos impide evolucionar, al contrario, es justo ese momento, el que parece sólo una visagra entre el futuro y el pasado, el que hay que aprovechar para alimentar el alma, el instante del prae, (en que se saca adelante) esse (la esencia), el presente.
Publicar un comentario